Ponencias del Congreso Internacional América repiensa América

Pensamiento ético latinoamericano
Ronny Velásquez

Para hablar de una auténtica ética del pensamiento latinoamericano, es necesario y hasta obligatorio, hacer una crítica, constructiva y a veces destructiva, pero con razón, de la imposición que se ha hecho de la teoría occidental que hemos creído que nos ha caracterizado. En este sentido es necesario poner de relieve que nuestro pasado se ha caracterizado por imponer una europeización forzada a todas las poblaciones de este continente, ante lo cual no se medio entre sus hermosas y complejas culturas de pueblos milenarios, o de otros que quizás no siendo milenarios, porque aún eran pueblos que se trasladaban con frecuencia de un lugar a otro de este continente, ante ellos no se establecieron diferencias y así, sin la menor ética o análisis de sus propias realidades, se consideró, como es normal encontrar en los textos de los cronistas, y de viajeros de la época, que “en viendo a una indio, se conoce a todos” y se decía se decía de ellos, que eran tan ignorantes “que ni siquiera hablaban la lengua castellana”. Así, con estas concepciones, todos los pueblos originarios de este continente, todos por igual fueron sometidos al genocidio más atroz de los pueblos originarios, y desgraciadamente, con el correr del tiempo, los intelectuales que se formaron con las llamadas “luces del europeísmo”, Muchos, por no decir todos, ellos, cayeron en la mismas redes y no se colocaron del lado de la cultura de los pueblos de sus ancestros, sino que se convirtieron en fuertes exponentes de la llamada cultura occidental que había que sistematizarla a toda costa y bajo la circunstancia que fuera. Así, todas las instituciones que se forzaron para su implementación, como la religión y la educación, tenían el sentido de transformar y erradicar las culturas ancestrales porque para la colonización, no tenían ningún valor, antes bien, eran despreciadas porque no se hizo un ejercicio de hermenéutica comprensiva, sino más bien, se ridiculizó cada manifestación cultural, cada acto chamánico, cada ritual que se presenciara o se quemaron todos los códices de los mayas, por considerar que en ellos no habían más que “supersticiones y mentiras del demonio” como hizo el tristemente recordado Fray Diego de Landa en la península de Yucatán. Es decir que el objetivo fundamental de la colonia, fue “domesticar al indio” porque no encontraba en ellos ninguna “buena crianza y virtud” como lo afirma Fray Pedro Simón en Noticias Historiales de Venezuela.

Así que, la teoría occidental no sirvió para comprender, explicar o analizar ni para hacer ninguna síntesis de la producción simbólica de los habitantes de este continente. Esa teoría de la occidentalización , sirvió más bien para relativizarla de mala manera, para oscurecerla y para excluirla, extirparla y erradicarla de todos los ámbitos en los cuales se reparten los honores, los espacios y los recursos que sean necesarios para borrar la esencia y el sentido de cada una de las manifestaciones culturales que se habían conformado a lo largo de varios miles de años entre los habitantes de este continente llamado Abya Yala , que significa, gran territorio en expansión en lengua Karibe - Kuna .

Así que, todo lo que se encontraba de manifestación cultural elaborada por mano de miembros de este continente, fueron solamente asimiladas y de mala manera a un sistema de interpretación medieval en el cual, todo lo que hacían los indios era considerado “artesanías”, abalorios y curiosidades de los indios, y favorablemente, algo que les llamó la atención a algunos conquistadores, fueron unos biombos hechos en cuero y pintados que se salvaron de la pira que se hizo en Maní, por Diego de Landa por ejemplo, y estos “biombos” que fueron llamados más adelante “Códices,” se pudieron salvar uno en Dresden , Alemania, otro en París y otro en Madrid, y es a partir de ellos que se hace, casi 450 años más tarde, una correcta interpretación de que los indios de este continente tenían un sistema de escritura y que por lo tanto, no eran ágrafos como se creía, además del hecho fundamental que nosotros, los antropólogos y los arqueólogos, defendieron con toda la fuerza teórica que los petroglifos, las vasijas, las ollas pintadas, los sarcófagos de nuestros de personajes importantes y también de los diversos pueblos indígenas que no tuvieron manifestaciones monumentales, se estimó que tenían también, sistemas de escritura.

Por otro lado, las consideraciones que se hicieron de los indios en Europa en la época de oro de la filosofía europea, era que, todo lo que hacían, decían y pensaban los indios de este continente, no tenían valor, y aún habiéndose registrado de manera real que entre 1503 y 1660, es decir, solamente en 157 años de extracción, salieron de este continente para España, 185.000 kilos de oro y 16 millones de kilos de plata. Es decir, lo registrado, pero, aún con este dato que es verificable, dos pensadores europeos, como el naturalista Bufón y el Abad, Cornelio e Pauw , afirmaban y difundían en Europa, que “América era un continente inmaduro e inferior , con habitantes salvajes y degenerados”

Así, influyeron notablemente en la manera de concebir al indio y ni siquiera los animales escaparon de sus observaciones. Para ellos, también los animales de América eran degenerados y los metales preciosos para desvalorizarlos y quitarles importancia, con fingido desinterés, aseguraban que no existían y afirmaban que ni el hierro de América era bueno, que era de calidad inferior al de Europa, de modo que, ni siquiera clavos se podían hacer. (Véase Antonello Gerbi , 1982). Y así, podríamos citar cientos de otros textos similares, y también a los padres historiadores de esta Venezuela irredenta, como, el Padre José Gumilla y al Padre Fray Pedro Simón, ya mencionado, entre tantos otros, muchas “luces y orientaciones” han brindado a los historiadores de Venezuela para afirmar que aquí no había cultura y mucho menos, representaciones estéticas, arte, expresiones culturales, lenguajes importantes, etc. De esta manera podemos asegurar que el indígena, salvo raras excepciones de algunos frailes, nunca fueron defendidos ni ellos tuvieron el coraje para enfrentarse con los colonizadores y explotadores de los indios. Lo único que hicieron fue apoyar las propuestas de que los negros africanos no eran seres humanos y así, después de haber sido robados del África, en este continente se les robó el alma y por esta razón si podían ser esclavizados y explotados, con el fin de alivianar la pesada carga de los indios de este continente sometidos a la explotación y a la expropiación de sus territorios, de sus mujeres, de sus pertenencias, de su oro, de sus perlas, de sus piedras preciosas, y algo peor fue el hecho de vaciarles la mente a través de la cultura impuesta, como el idioma y luego, la religión. Por otro lado, como ya afirmamos, los mismos criollos sobresalientes o que podrían haber tenido la posibilidad de influir en posiciones más comprometidas con sus coterráneos, ya que siendo hijos de españoles tuvieron la posibilidad de educarse, antes que defender al indio, pasaron a formar parte del pensamiento de la dominación y fueron en suma, cuchillo para la garganta del indígena y del negro.

Hubo pensadores que se mantuvieron siempre en una posición férrea contra los propios habitantes de este continente, esa posición intelectual que influye en la política la tuvo por ejemplo el eminente pensador argentino llamado Domingo Faustino Sarmiento quien proponía que, o se aceptaba la civilización o se imponía la barbarie y su eco enardeció los ánimos aún más drásticos de otros pensadores que apoyaban su posición y siempre estuvieron en contra de los indios y de sus sistemas de representación cultural, artística, estética o de cualquier pensamiento que exaltara los valores de las culturas de este continente. Estas posiciones tomadas en muchas áreas de Abya Yala , inadecuada y forzadamente llamada, América Latina , van a constituir la columna vertebral de la dominación de esas culturas a través de la dominante que se impone sobre la cultura indígena la cual, para ellos, debía desterrarse de una vez y para siempre. De esta manera, en diversas partes del continente se realizaban grandes expediciones para matar a los indios, para tomar sus territorios, para conquistar pueblos, para robar sus mujeres y para aniquilar su cultura y exterminar toda forma de expresión cultural y todo ello para imponer la dominación política, económica, y social que tanta desigualdad ha traído a los pueblos de este continente. Abya Yala , “tierra en crecimiento o en expansión”. En este sentido, es necesario recordar a José Martí cuando afirmaba en defensa de lo indígena lo siguiente: “Con Guaicaipuro y Paramaconi , con los desnudos y heroicos Caribes hemos de estar y no con los cascos que los pisotearon, ni con las cuerdas que los ataron, ni con las espadas que los degollaron”.

Esta realidad está presente en todo el continente indígena, primero en la época colonial, y luego, en el período nacional y continúa de manera muy especial, y sin ninguna pena, en la época de los gobiernos que se turnan el poder como los adecos y los copeyanos , o antes de ellos, como ocurrió en la época de Gómez, período que fue marcado por el aparecimiento del petróleo, el mismo que fue entregado a los intereses trasnacionales. Volviendo a la etapa colonial, no olvidemos que armas de la conquista también fueron los caballos, las cuerdas, la religión, la trampa, el engaño, la traición, la viruela, el sarampión, la lepra, enfermedades venéreas, etc , además del hierro, las espuelas, la pólvora, la tela, los machetes, las hachas, y tantos otros implementos que fueron impuestos por el desarrollo del sistema capitalista. Pero hay otra arma que es quizás una de las más potentes, que es el lenguaje , el idioma castellano del cual se ufanan los literatos porque es la lengua dentro de la cual nacimos, pero no la sometemos a juicio crítico, porque no tenemos esa libertad desde el lenguaje normalizado. Ante esto, al antropólogo Levi Strauss , que aún vive, nos hace una terrible reflexión y dice: “la lingüística nos pone en presencia de un ser dialéctico y totalizante , pero exterior a la conciencia y a la voluntad, totalización no reflexiva, (porque) la lengua es una razón humana, con miles de razones que el hombre no conoce”. ( Levi Strauss , Pensamiento Salvaje, pp.365). Así que no nos queda otra alternativa, el idioma de Cervantes se nos ha impuesto, no el Maya , el Kuna , el Piaroa o el Yanomami . Así también hemos aceptado la división del tiempo europeo, y la numeración, y el sistema de escritura, y las medidas rítmicas de la música, y la métrica de la poesía y la religión que aún no comprendemos, y el sistema educativo positivista, y además aceptamos el hecho de ser Americanos, y latino americanos, y defendemos nuestro idioma español porque al final, todo lo que somos se resume en el lenguaje que hablamos, y así, hablamos con orgullo de “nuestra lengua” y en ningún momento hacemos un juicio crítico de lo que hemos adquirido como lenguaje, y los indígenas, además de sus lenguas tienen que aprender la lengua de la colonización que es el castellano y según el tipo de imposición cultural, también hay indios y negros que en sus selvas, trópicos y espacios en general, además de hablar el español hablan el inglés, el holandés, el francés y el portugués. Etc. etc. etc. Es decir, que, pacíficamente, o por imposición, nosotros, hemos aceptado de buena manera la colonización que se nos impuso desde hace 515 años y no tenemos la posibilidad de renunciar a ello. Estas armas tuvieron la virtud de convencer aún a muchos de los mismos conciudadadanos de estas mismas tierras para que influyeran negativamente en la manera de ser y de pensar de los entes de poder y así, se impone un LOGOS que normalmente, es perjudicial para los pueblos indígenas y para una gran cantidad de excluidos que al verse tan desprotegidos y al percibirse de vivir en una situación tan paupérrima, miserable y de inequidad, que es otra imposición de la cultura dominante, sólo han entendido que esa es la voluntad de Dios y tal entendimiento los vuelve pacíficos y aceptan con humildad una actitud de dominados por el destino sin acceder a pensar en sus potencialidades o en analizar que no se les ha dado oportunidades para demostrar sus posibilidades. Así, aceptamos pacíficamente que somos pobres, y además, que somos miembros del tercer mundo y por último, y peor aún, que ni siquiera pensamos de manera correcta y que por esta desventaja, debemos ser pensados desde afuera porque lo único que nos queda es, apenas existir. Este pensamiento se impone aún en el Amazonas de nuestro país, allí, aún se habla del indio como “irracional”, el racional, es el foráneo y hasta se emplea el concepto de “hombre blanco”. ¡Que fatalidad!

Favorablemente, hoy día, los indígenas han despertado de ese extenso letargo porque se les ha comprendido y se ha tomado conciencia de sus potencialidades y algunos seres concientes, han entendido que en realidad se les ha sumido en sus propias necesidades, y que el análisis que se hace sobre ellos, apenas supera las valoraciones acerca de sus carencias. Como recursos económicos escasos, condiciones de higiene deplorables, educación deficiente, idiomas diferentes y deficitarios, y como ecuación se ha propuesto que el concepto de indígena es igual a indigente. Pero, haciendo un análisis más detenido sobre esta apreciación anterior, llegamos a la conclusión de que la cultura dominante es la causa de su inequidad. Por eso ahora, ellos reclaman lo que les corresponde ya que les fue arrebatado el sentido y significado de sus vidas . Hoy día, dándose cuenta de la impotencia que han tenido y de que no se les tomó en cuenta, han arremetido contra algunos símbolos de opresión que se nos ha obligado a respetar, valorar y hasta venerar, por los mismos procesos de dominación. Así tuvimos hasta el año pasado en Caracas, la Orden Diego de Lozada , entregada por la Alcaldía Libertador , que se le asigna a un personaje destacado de la ciudad cada año. Así también tenemos elogios a Balboa en Panamá, a Colón en Costa Rica, y a Córdoba en Nicaragua, y también tenemos restos de la colonización cerca de nosotros, como las islas de las Antillas Neerlandesas, las tres Guayanas , y un sinnúmero de islas del Caribe que pertenecen al Common Welth , y países sometidos a la miseria, como Haití y Belice, que aunque hablen el francés y el inglés, están tan sumisos, y de mala manera, como lo están aún, países africanos que por cientos de años, han sido simplemente explotados, y de igual forma, como en este continente nuestro, nunca se les permitió que reflexionaran sobre ellos mismos. Recién en el año 1945, el escritor africano bantú, Placide Tempels , escribió un libro que se llama “ filosofía bantú ”, en francés y por esta razón fue conocida su obra en Europa, hubo muy buenos comentarios de investigadores y filósofos comprometidos, con la descolonización del África, pero tuvo a la vez, grandes y destructivas críticas de los más connotados filósofos europeos, detractores, quienes aseguraron que esos relatos míticos de los bantú, no podían ser llamados filosofía. Y uno de los objetivos del filósofo Tempels era demostrar en su libro que los bantú, eran seres humamos. (Temples, Bantu Philosophy ). La referencia es que, antes que Temples se atreviera a poner sus puntos de vista como africano bantú, era que se habían escrito sobre África, textos como, Filosofía primitiva y filosofía de los salvajes, de África por supuesto. Eso mismo ocurrió en este continente. Todavía hoy, no existe en Venezuela, algún libro que se atreva a defender una posición teórica sobre la filosofía de los indios Piaroa , por ejemplo, o sobre la psicología de los Yanomami o sobre la filosofía de los pueblos de Barlovento o de los pueblos afrodescendientes del sur del lago de Maracaibo, etc. Sólo que, favorablemente hay pensadores humanistas que asumen la tarea de destacar la valiosa cultura de indígenas y afrodescendientes , entre ellos, Edgardo Lander , Manuel Briceño Guerreo, Esteban Emilio Mosonyi , Omar Gonzáles Ñañez , Mario Sanoja , Iraida Vargas Arenas, Miguel Acosta Saignes , Ludovico Silva, entre otros bastante destacados en el campo de la antropología y unos pocos más que han surgido recientemente gracias a que el tema del indio y del negro ahora está en la Constitución y en las leyes. Pero, ha sido una tarea ardua y difícil, ya que, en líneas generales se ha entendido que lo que ellos producen puede asumirse como parte de su folklorismo , o sus artes, son consideradas artesanías, pero nunca son obras de arte y hay quienes niegan que existe incluso, literatura indígena. En síntesis, fuimos, somos y seguimos siendo pueblos conquistados, y es como si nos hubiesen echado una terrible maldición, como la que planteo Hegel , cuando dijo que existía el síndrome de las A , y es que, Asia, África y América, nunca llegarían a ser importantes para la filosofía y basta para ilustrar esta aseveración las dos citas siguientes: En relación a los elementos que la componen, América no ha completado todavía su formación… América es, consecuentemente, la tierra del futuro. Sólo en los tiempos futuros su importancia histórica se hará evidente… pero como la tierra del futuro, Latinoamérica no tiene interés para nosotros, porque el filósofo no hace profecías. ( Hegel , Lecciones 209-210). Así, que, como lo destaca el eminente filósofo latinoamericano Enrique Dussel , el dice que para criterio de Hegel , Latinoamérica, está fuera de la historia universal y lo mismo sucede con Asia y con África, y en relación al África, Hegel destapa su ideología racista y de esta manera dice lo siguiente: África es en general una tierra cerrada y esto mantiene su fundamental carácter” (lecciones 212) y continúa:

Entre los negros el caso es que la conciencia no llegó aún ni la intuición de ninguna clase de objetividad, tal como por ejemplo, Dios o la Ley, en la cual el hombre está en relación de su voluntad y tiene la intuición de su esencia… El negro es el hombre, como lo es la bestia …. (Lección 218).

Y, en Las lecciones 231 a 234, dice lo siguiente:

Este modo de ser de los africanos explica por qué es extraordinariamente fácil volverlos al fanatismo. La esfera del espíritu Absoluto está tan empobrecida entre ellos y el espíritu natural tan intenso que cualquier representación que les sea inculcada es suficiente para impelirlos a no respetar nada, a destruir todo… África no tiene historia como tal. Consecuentemente abandonamos África, para no mencionarla nunca de nuevo. No es parte del mundo histórico; no evidencia el movimiento o el desarrollo histórico, lo que nosotros propiamente entendemos por África es algo aislado y sin historia, y todavía enlodado en el espíritu natural, y por lo tanto puede solamente ser localizado en la puerta de entrada de la historia Universal . (Lecciones 231-234).

Podemos apreciar como demuestra Hegel el fanatismo hacia ese orgullo de su RAZA BLANCA y el hecho de ser europeo y de raza aria, además, su inmoderada apreciación tanto de América, como sobre Asia y África. Lo mismo, curiosamente, pensaba en Norteamérica el recordado Presidente Lincoln , quien fue de manera indudable un precursor del fin de la esclavitud del negro, pero a la vez, afirmaba que sólo para ser libres relativamente, pues, era indudable que todas las decisiones y conducciones sobre el porvenir económico y político de los Estados Unidos, deberían ser ejercidas por la raza blanca. Bueno, ustedes , harán sus propias conclusiones. Y con respecto a los indios, no se pueden imaginar toda la iconografía y la producción literaria que sobre ellos se escribió. Los libros de los cronistas y muchos sobre la historia moderna, son patéticos al respecto y por supuesto que esta manera de pensar sobre el indio y sobre el negro, que son fuentes constitutivas de nuestra identidad, indianidad y negritud, siempre fueron puestas en el exilio, porque el concepto equivocado sobre la “raza blanca” de manera definitiva, se impone hasta hoy y con respecto a los indios, surgieron, en el mejor de los casos, muchos lirismos: no son blancos ni negros, sino que son cobrizos . Algunos otros decían que eran salvajes, y otros, “buenos salvajes” u hombre del paraíso. En los términos peyorativos, los indios son sucios come piojos, haraganes, ladrones, alocados, mentirosos, bestiales en sus vicios, insensatos, etc. Y por último, se justifica hasta desde el punto de vista religioso, su exterminación.

Todo lo anterior nos demuestra que hemos aprendido una historia con muchas mentiras, que al final, se han tenido que convertir en verdades que hay que aceptar. Y, de esta manera, la ética sobre el pensamiento latinoamericano debe ser revisada, y la manera de ser y de pensar debe volvernos a la reflexión de lo que mal hemos aprendido y que, como dice Morin , hay que aprender a desaprender lo aprendido para volver a enseñar y esta labor la debemos ejercer todos, no solamente los que tenemos la virtud de ser concientes y de impartir las lecciones adecuadas. Así, tomando con sangre, con rabia reprimida y con lágrimas esta conciencia, se trata ahora de rescatar los íconos perdidos de su propia identidad indígena para retomar el sentido de la venezolanidad y en este instante, estamos seguros que la historia se revierte y podemos afirmar con certeza que el indígena de Venezuela, está aprendiendo a pensar de nuevo bajo su propia óptica y en razón de sus carencias. Ahora, reclaman a quienes los excluyeron por tanto tiempo…y ahora, los que lo hicieron, posiblemente no les dará tiempo para lograr su arrepentimiento, ni de pagar sus culpas por tanto daño cometido a los indígenas, primero, durante los 329 años de conquista y dominación desde 1492 hasta 1821 y luego, por 178 años, después de la llamada “emancipación” hasta 1999, que suman entonces, los terribles 507 años de dominio, primero colonial, y luego, también en la era Republicana después de la muerte de Bolívar, porque él si se preocupaba de los indígenas y así queda confirmado en sus escritos una vez que se produce la toma de conciencia del genocidio, del otrocidio , y del despojo. Es necesario entonces reconocer que ante ese largo y justificado reclamo, se instituya por decreto un hecho fundamental que hace historia a nivel mundial, como parte de una ética del compromiso que es el Decreto acordado como 12 de octubre, Día de la Resistencia Indígena. Este sí es un hecho justo y necesario que nos resarce de tanto daño infringido a los auténticos dueños de estos territorios. Así que, como ya afirmamos, es el mismo Simón Bolívar, quien ya se planteaba el deseo de resolver los problemas que afrontaba el indígena y así lo declara en sus escritos: “Nuestros hermanos indígenas se hallan en un estado de abatimiento verdaderamente lamentable. Yo pienso hacerles todo bien posible: primero por el bien de la humanidad y segundo porque tienen derecho a ello”. (Simón Bolívar, Escritos políticos, 1824)

Conclusiones

¿Estaremos ahora todos concientes de la necesidad de la descolonización? Si aún no lo estamos, debemos estar preparándonos para ello, basta ya. El proceso se ha iniciado. Es necesario crear teorías para defender una posición o diversas posiciones acerca de una ética del pensamiento latinoamericano. Y una de las propuestas y de las orientaciones es que ya no se puede pensar a nuestro continente, si no es desde el ámbito de la descolonización del pensamiento y desde el anti -imperialismo y asimismo, desde el anti capitalismo, y desde la anti globalización. Esto implica pensar a Venezuela y a este continente desde el anverso y desde el reverso de la aplicación de una única manera de desvalorarlo que es a parir del ámbito del modelo histórico de sociedad que ha colocado no sólo a la América Latina en el colapso, sino a nuestro planeta entero al borde de una catástrofe que ya no es posible seguir soportando.

Es necesario por tanto, poner en tela de juicio los conceptos que siempre se nos han aplicado desde el lenguaje como forma de dominio, lo que, al estilo de Michel Foucault se reclama, que hay que revisar el contenido de cada una de las palabras que hemos aprendido, y que, hay que llenar de otros contenidos, más sinceros, mas sentidos, más comprometidos, como lo son, los conceptos de democracia, derechos humanos, libertad, conquista, dependencia, pobreza y darle cabida a la diversidad. Es necesario a la vez, revisar esos conceptos tan manidos acerca de la miseria y de la dependencia de los países latinoamericanos. También es necesario entender y comprender las apreciaciones sobre la linealidad de la evolución del hombre, las cuales hay que descartar. Hay que valorar con nuevos ojos los diversos movimientos que han surgido en nuestro continente como la pedagogía del oprimido, la teología de la liberación e inclusive la teoría y la práctica que hoy ha surgido desde el Estado que involucra de manera decisiva a los pueblos y culturas marginadas a través de la historia en un proceso único que los incluye en un proceso de cambios sociales, culturales, políticos y económicos, en el que por fin, es posible pensar de nuevo porque nos hemos dado cuenta que si seguimos de esa manera en la cual nos tenían prisioneros, estaríamos llegando a nuestro propio fin ya que el transcurso de la historia no se detiene. Afirmamos, que aún es posible pensar de nuevo y ese vacío del hombre ya se ha llenado y ahora vivimos intensamente un proceso en el cual somos cabeza de lanza a nivel universal. Y, en este sentido, ya no podemos aceptar que somos la periferia del imperio. Ahora somos centro y estamos en la dirección correcta para conformar una nueva mirada comprometida y certera sobre los pueblos que siempre fueron marginados y a la vez execrados a través de las teorías de la dependencia. Una vez que logremos estar claros en estos postulados teóricos y a la vez prácticos, habremos ya transformado nuestro pensamiento para la aplicación debida de un pensamiento ético, auténticamente latinoamericano y mejor sería, si revalorizamos nuestra extraordinaria visión sobre el rescate de Abya Yala , nuestro gran y hermoso continente que aún no ha sido descubierto en sus potencialidades creativas y para eso están esos pueblos que se manifiestan dispuestos a compartir de manera equitativa, sus conocimientos ancestrales, sus lenguajes, percepción del mundo, sus cosmogonías, sus procesos chamánicos y su valoración de la naturaleza como una extensión del ser humano, para sistematizar de manera adecuada, la perfecta armonía, entre el hombre y la naturaleza.


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