La historia se remonta a la infancia de Mirco, época en la que era un alegre y brillante niño de Toscana que se enloquecía por las películas. Por ese entonces, nadie sospechaba que un juego le cambiaría el destino para siempre, pero así fue cuando el viejo rifle con el que se entretenía Mirco se disparó de forma accidental y lo hirió en la cabeza. Por fortuna, el niño logró sobrevivir, aunque tuvo como consecuencia una irremediable ceguera. Más allá del impacto causado por esta nueva condición, Mirco apostó a la vida y no se dejó vencer por las adversidades. Así fue que, en una oportunidad, decidió crear cuentos cortos valiéndose únicamente de una vieja grabadora y unas cintas usadas. Ése fue el principio de un descubrimiento que le permitió superarse a sí mismo y demostrar que, con coraje y fortaleza, es posible vencer todos los obstáculos que la vida nos presente.
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