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Daimón
Esta novela está construida no en torno de un personaje, sino de un leit-motiv: el legendario Lope de Aguirre, que en medio de la selva amazónica declaró guerra a su rey, Felipe II, y prefirió el Demonio al Dios imperial. Erotómano tímido pero tenaz, amoral como un tigre o una paloma, aparentemente sólo creyó en la voluntad de poder. Eliminó a sus oficiales y a casi toda la gente de su Jornada, incluyendo mujeres y frailes. Mató de dos paternales puñaladas a su hija quinceañera para aliviarla del mal de la vida. Su nada mediocre proyecto consistía en conquistar el Perú, después España y el resto del mundo.
Pero el personaje es sólo un motivo, un símbolo que se encarna y cobra vida después de la muerte de Aguirre, en el ciclo fantasmal del eterno retorno. El Conquistador resultará conquistado. El español terminará americano a fuerza de padecer.
La obra está escrita con un estilo pantagruélico, barroco, de una desbordante fantasía, siendo a la vez una irónica visión de la historia de América y una despiadada crónica del imperialismo español.
Tomado de la edición de Daimón, 1981, Editorial Argos.
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