La heroica aventura de construir una república
Familia-nación en el ochocientos venezolano
(1830 – 1865)
En
este ensayo se habla de de la élite venezolana
de los ochocientos y se determina el valor-signo,
la palabra definidora a la cual le dio legitimidad
pública ese dirigencia: la moral. El patriciado,
otorgo el referido término cuatro acepciones:
la vinculada con la ética problemática,
la referida a los rasgos positivos que definían
la conducta individual, la de obvia derivación
cristiana y la entendida en términos de ciudadanía.
Cada una de esas acepciones tuvo destinatarios muy
precisos.
Los
recursos para inculcar el valor moral fueron tres:
los impresos, el aula de clases y la iglesia. Al
llegar a la década de los sesenta, los cuatro
sujetos que habían sido receptores de este
tipo de discursos (los niños, las niñas,
las mujeres y los patricios) se juntaron en la entidad
pública que no había tenido protagonismo
hasta ese momento: el hogar doméstico. Fue
así como se vio en la familia nuclear el
modelo en pequeña escala de la república
que se ambicionaba, para esa misión se pensó
en las mujeres de la élite. Ella serían,
entonces, las responsables de formar a los venezolanos
que estarían dispuestos a deponer la violencia
de sus pasiones en beneficio del progreso del colectivo.
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