La tragedia del generalísimo

Usando como pretexto la figura de Francísco de Miranda, precursor de la independencia de América, Denzil Romero se propuso una obra de ficción si dependencia alguna con la verdad historiográfica y las fuentes documentales. En ella, Romero lleva al máximo las propuestas estéticas de su narrativa anterior, poniendo la historia netamente al servicio de la imaginación y llevando a la parodia, o mejor la ironía del carnaval, a sus últimas consecuencias. El propio Miranda, como personaje es una excusa para jugar con el Siglo de las Luces, los prohombres de la época, las modas, las costumbres y los grandes acontecimientos sociales, sin que se escape la modernidad con afán lúdrico y totalizante.

Erotismo y lenguaje constituyen el soporte estructural de la novela. Miranda , que fracasó virtualmente en todos los campos de su actividad, aparece magnificado en su vitalidad sexual. Fue él un amante insigne.

La técnica del monólogo indirecto, permite al personaje recordar sus andanzas, evocando, fantaseando, discurriendo e incursionando de aquí para allá; consciente de que mientras exista lenguaje hay posibilidad de pervivencia.

Es este el libro de una tetralogía que bajo el título genérico de La tragedia del generalísimo se ha planteado el autor. Con él obtuvo el prestigioso Premio de Novela La Casa de las Américas en 1983, de La Habana, Cuba.

Tomado de la edición La tragedia del generalísimo, 1983, Editorial Argos Vergara.