El espacio “Poesía en voz baja”

presenta al escritor Luis Delgado Arria

SUMARIO

El poeta, docente universitarios y articulista estará compartiendo sus textos literarios en la Sala Experimental Sótano 3 de la Casa de Rómulo Gallegos , en Altamira

El espacio “Poesía en voz baja” presentará al escritor Luis Delgado Arria, el miércoles 24 de abril de 2019, a partir de las cuatro de la tarde, en la Sala Experimental Sótano 3 de la Fundación Celarg, con entrada libre.

“De nuevo suena, con luz, para quien quiera oírla, Poesía en Voz Baja, esta vez con el poeta y ensayista Luis Delgado Arria”, destaca Alejandro Bruzual, presentador de este espacio que reúne a seguidores de la poesía una vez al mes para atender a voces prestigiosas de la literatura venezolana.

Añade Bruzual: “Toda creación artística es a favor de todos; todo lo que convoca, lo que habla de un nosotros profundo, es hablar y decir de Venezuela, de la mejor Venezuela, y más aún, si es sin aspavientos, a baja voz, como se dicen los mejores secretos compartidos, porque en voz alta lo que se dan es órdenes y se dictan castigos”.

Comenta que Luis Delgado Arria es un poeta “quizás, no tan conocido como su poesía merece, lleno de matices, de intimidad, como si viniera de una familia muy antigua, y seguramente tiene algo que, para nosotros, resulta imprescindible, un tono poético distinto, la voz propia, la sinceridad”.

Refiere Bruzual que el poeta invitado cuenta con “una obra con muchos libros, algunos no publicados (¿extraña?), obras que son distintos y hermanos, que tienen sentido como conjuntos y no mera reunión de poemas. Además, es un poeta de buenos sentimientos, de honestidad a prueba, de solidaridad, y no sólo en estos momentos, debería ser importante, imprescindible siempre. Los esperamos, para oírlo decir lo que sus poemas tampoco callan”.

Sobre el poeta invitado

Luis Delgado Arria (Venezuela,1960) es Licenciado en Letras de la Universidad Central de Venezuela, con Maestría y Doctorado en Literatura Latinoamericana y Estudios Culturales (University of Pittsburgh).

Ha publicado los siguientes libros de poesía: Sombras/Fulguraciones (Premio César Rengifo. UCV, 1985); Tarea de resaca (Premio Fernando Paz Castillo, que otorga la Fundación Celarg, 1986); Navíos (1992), Casa de alambres (Mención en Premio J. A. Ramos Sucre, 2001); Por pequeños (1999), No me dejes caer, nena (1999), Atlántida para turistas (2000), Safari de museos (2000), Hollywood de cualquier modo (2003), Vistas panorámicas (2005), y Textos descosidos (2007). Es profesor de estudios culturales, comunicación, artes plásticas y literatura en diversas universidades del país.

En voz baja

“Poesía en voz baja” es un espacio plural en el cual los escritores comparten su creación. Al respecto comenta Alejandro Bruzual: “Queremos devolver la poesía a lo ritual, ir en busca entre un espacio, la palabra y el silencio. Exponernos al ritmo oral de la creación. Oír la voz portadora de significados escondidos en la palabra escrita. Propiciamos el recorrido con la experiencia literaria del poeta. Asistir a su propia historia de la palabra, a través de una selección personal y autobiográfica. Ir desde textos primeros hasta los más recientes. Visitar sus libros, sus poemas, sus deseos”, destaca el investigador.

Selección de poemas de Luis Delgado Arria

Del poemario Textos descosidos (2000-2004)

Tomados de: http://joldan.arrakis.es/ludelar.htm

apresto

(a Nancy Sarquiz)

tonsura de

tiempos y

colillas de cigarro y panes y

pedacitos de maíz por el suelo

arroz y avena y demasiada simiente para estas horas

en la acera, una rastra de sedales se cuece al sereno

en la vesícula una madeja de almendras juzgan que suponen

en las oficinas y tabernas alguno meticulosamente estima y promedia

en las habitaciones del futuro una

mujer difiere mientras varón fluctúa

en unos campos dorados un

pintor arranca el limonado al sol

y el sol, al limbo

en las pantallas de la infancia un perro anaranjado se muerde la cola y chirría

y chirría

en las puertas del averno un hombre de mote Hermes conversa con

imágenes de un ajusticiamiento de inocentes y enmudece sin empollar

al centro de la columna vertebral un hermano muta como queriendo difuminarse

en los bordes del agua yace, vive, resiste una providencia

en los flecos de los flancos un renacuajo

flambea, verdea, riza, afina tú sabes o

podrías sacar perfectamente qué

Llegó febrero

a Rebeca Vigil

a Norma Capriles

llegaron todas los meses y todos los pájaros y todas las acequias salvajes

llegaron

todas las fincas y zamuros y las infancias juntas

vino el tiempo de caracoles y bachacos y

muchos vieron el suelo

pocos, el firmamento

casi nadie, el sol

llegó febrero y llegará marzo y será una nueva oportunidad de asar el tiempo en un pozo seco

o de ponerlo a frescar al aire del arrollo.

la naturaleza no tiene sin embargo las respuestas sin mujeres y hombres

hombres y mujeres no tenemos sin embargo las respuestas

sin ver

nos

todo

desde todos

de pronto asoma una serpiente como una muerte tranquila

platica

con y sin iluminación

con y sin eso que es

y no es lejanía

y no dice asco

y no desconoce las cotidianidades/ nimiedades ingenuas

suena otra

cepa de

arrollo y multitud

silencio y vocerío

y oímos una espada, el flujo tibio de una corriente

y esta corriente nos lleva pero también nos permite

modificar un tanto el rumbo

-aunque no demasiado-

tensión entre lo que se permite y se impone

duelo y alegría de esos que por igual

duelen y alegran

exigen y dejan

imagen de un dios traslúcido salido de

desde el azul petróleo hecho de mar/ tierra/ cangrejos/ resoluciones/ ojos cerrados/ amiantos

más que casa o establo

a Elizabeth Schön, a su jardín

y tiene de carne lo que el cielo

de espadas

de flores

un labrantío de nueces

de campanas

pedazos de pasadizos y

ese volcán, colina de peces, bálsamos y helechos

y un poco de rastro-cobre entre aves

y un algo de vuelo-lluvia entre islas

tiempo entre sueños de infancia y

piel de edades diferentes

me siento horas en la celosía que da al patio a descifrar un recuerdo:

tonada vívida

jardín

ramaje posándose en el sitio del cielo, más que dama

pesebre más que casa o establo

digna rosa, literal

a Digna Rosa

nací en

cartagena, colombia,

barrio boston, calle 17, 35-b, número de

casa 39-26

era una casa de tablas grandes, paredes internas de cemento y

piso de cemento azul

tenía cuatro ventanas,

un patio grande,

matas de plátano, y

allí siempre se cultivaba maíz, yuca, plátano, naranjas, ajíes, mangos

recuerdo mucho los animales,

teníamos gallos y gallinas de cría en un patio grande

y teníamos a mi escuela emiliana alcalar romero

y mi aula azul con blanco

y a la maestra enedina díaz zenit lozano

la maestra más linda que había… cuando estaba, porque hace

catorce se fue a estados unidos a enseñar a otros niños de por allá

nuestro uniforme era azul turquí, incluyendo la falda

y el suéter era blanco, blanquísimo y la camisa también

allí todos jugábamos cuerda, micro-fútbol, voleibol y la peregrina

cometas y barriletes

y yo-yós

en el barrio los desaguaderos de aguas negras tienen canales superficiales

es bastante pantanoso

también siempre hay discordia

pero todo el mundo trabaja

todo el mundo trabaja de sol a sol

viví allí hasta los dieciséis años

luego me fui a baranquilla dos años a trabajar como aya, acompañada de una señora amiga de la familia

luego me fui a bucaramanga dos años, a otra casa de familia,

fui recomendada por la misma señora

luego, en santa marta estuve nueve meses con mi tía, aprendiendo

las cosas del campo:

sembrar café, cacao, guineo largo, piña, aguacate, malanga

aprendí a ordeñar, a hacer queso, a

montar caballo y a hacer bollos de yuca y de maíz

en san antero estuve un año estuve de niñera de un par de morochas:

laila daniela y lila marcela

después me fui a mandindga dos años, el pueblo de mi papá

luego pasé un año en cartagena trabajando como doméstica y

cuidando a las mismas morochas,

porque el papá de las niñas era teniente y lo trasladaron para allá

luego demoré otros dos años en el pueblo mandinga, allí

tuve a mis morochos: yoider josé y yoicer jesús

luego me vine a caracas… desde marzo a esta parte

me vine porque se me ocurrió y

porque me dijeron que esto tenía buenas fuentes de trabajo

me decían que acá las cosas eran diferentes

que uno podía cambiar…que tendría mejores logros

y sobre todo que había bastantes fuentes de trabajo

me pintaban algo bonito, galán de caracas,

que era chévere para vivir

me decían que aquí había poca violencia

pero eso no es verdad, porque yo veo que es más tranquilo en mi pueblo

aquí el hampa es como dormir, si espabilas, pierdes

me contaban que la colombiana que venía para acá era para sinvergüenzarse

pero no es así

no es así

que los venezolanos nos iban a tratar mal

y que cruzar para allá iba a ser muy difícil

que iba a pasar mucho trabajo

y que cuando uno llegaba a caracas, iba a correr más que colombiano en frontera

me dijeron que caracas era unos abismos, que

tenía partes muy altas

y ahora veo que es verdad, no imaginaba que caracas fueran tantos abismos juntos

contaban que caracas tenía muchas harinas y mayonesas sabrosas

y que el que venia aquí, aquí se quedaba

que a los hombres venezolanos no les gusta mucho trabajar

que eran simpáticos, atractivos, ocurrentes… pero que amor con hambre no dura

y que tomando y teniendo dos mudas de ropa, muchos venezolanos eran felices

decían

que las venezolanas eran tremendas, igualito que las colombianas

y que a las venezolanas les encantaba la calle, bailar y maquillarse

las navidades allá en mi pueblo son muy diferentes a las de aquí

allá uno se visita,

las reuniones son en familia,

y las decoraciones son mucho más coloridas,

tenemos el día de las velitas, que aquí no existe

y todo el mundo adorna su casa y pone velas de muchos colores

el presidente de la república siempre les manda regalos a todos los niños y

es de verlos cómo y cuánto los esperan y cómo los reciben

ustedes aquí no tienen semana santa como allá

ustedes aquí icotea no hacen,

arroz con fríjoles, y dulces de papaya -que aquí es lechoza-, de tomate, de ciruela, de pepino, de coco, de ajonjolí, de papa, de mamey, de papa que eso sí es rico…

veo que lo que

no logré allá en nueve años, lo logre aquí en un año y siete meses…

pero extraño la comida,

me hace falta mi suero, los patacones -que son muy diferentes de los tostones-

mi chocolate no light, mi café de leche

mi ñame, mi yuca,

mi malanga, mi batata… todo eso me hace falta

también los guineos, el pan hawaiano, los mantecados y las tortas de milky way

y las gaseosas cuatro, la cola román, el spray, la colombiana, -que aquí son refrescos-

me hacen falta mis padres, mis hijos, mis abuelos… que todavía existen

mis vecinos que todavía están, en partes,

y le doy gracias a dios por eso… porque todavía existen ellos

extraño las fiestas de mis universo, el 11 de noviembre,

uno participaba con grupos folclóricos, danzas, cumbias, poesía

del futuro yo pienso que las cosas se dan

nadie puede decir el destino

porque hoy uno puede decir una cosa y mañana cambia radicalmente de vida

al futuro le pido que dios me de larga vida, salud, que

me ayude con mis hijos

yo creo que ellos van a llegar mas lejos que yo

debo pensar más en el futuro de ellos que en el mío

y aspiro terminar mi casa allá, que ya la comencé…

y comprar unas vaquitas

para tener

un mañana

de qué valerme y

ayudar

proteger

velar por

mis hijos, aunque sea así, un poco llevando la relación básicamente a la distancia

por teléfono

catres en exteriores

camas que son unas aguas que son unas tumbas

crucifijos decoran las mantas cuidadosamente tendidas

la sobriedad de un cuarto como de hospicio tasa los objetos y la luz, mientras religiosamente salmodia:

camas idénticas en idénticos cuartos

camas idénticas en idénticos cuartos

negros y sepias gravitando sobre ocres y malvas

negros y sepias gravitando sobre ocres y malvas

aguedales antiguos como empozando

vidas

y naturalezas muertas

macarroni

a Yudith Devoe

la comida esta volando sobre las moscas

¿de lo anterior qué puede concluirse?

apenas que las moscas y la comida no vuelan dando el asco o que esperan los comensales

apenas que el

zumbido usual de un poco de comida sobre un plato de moscas

a la hora es más lógico

reclinatorios en el cielo

maderos

noches

los lechos estancados de ese otro

caño que viéramos embaular

ir siguiendo este hilo de aguas putrefactas

durmiendo o anegando

la placidez, el

confuso verde-suero de cielos que nos vigilan

El poeta Luis Delgado Arria comparte también hace llegar el siguiente texto:

La tierra es húmeda en las venas

A Gerardo Arria

me fue dada esta tierra

por mis antepasados

la tierra

y sus poderes

la germinación

qué espigas me habitaron

qué insondables

aguas

se dieron

a hilvanarse

las noches de intensa estación

yo y el terror

los truenos

las luciérnagas

yo y los sonidos

yo y los dictados

de lo que para mí

ha resultado ser siempre

verde

inexplicable

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