Luis Alberto Crespo “La poesía es una gran fuerza de resistencia”

El autor de “Aquello puro”, obra galardonada en el certamen internacional,destacó las capacidades expresivas del pueblo venezolano para hacer frente a las dificultades.

Caminemos por Venezuela como hemos hecho siempre para que observemos como hemos sido un país de canto y de baile, por encima de las desgracias y de todo lo que hemos sufrido todo este tiempo de acoso de todo tipo, hasta de una peste viral”.

Así se expresó el poeta venezolano Luis Alberto Crespo, autor del poemario “Aquello puro”, obra ganadora de la VI edición del Premio Internacional de Poesía Víctor Valera, que le fue entregado por las autoridades del Miinsterio del Poder Popular para la Cultura, en la sede del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos, este lunes 21 de marzo de 2022, Día Mundial de la Poesía.

El escritor larense comentó que “Venezuela es un pueblo que habla poesía, basta con oír a los decimistas del Zulia y de Oriente. Los joropos, pasajes de los llaneros. El siempre subestimado joropo central, las grandes baladas que hace el hombre de la tierra en Los Andes, los cantos melancólicos y sobre todo el sonido convertido en voz de los grandes shamanes”.

“Nosotros seguimos cantando, danzando y transfigurando la realidad, que es el objetivo de la poesía. Entonces sí somos poetas en Venezuela, porque la poesía no es otra cosa que una gran fuerza de resistencia”, manifestó el escritor galardonado.

Alimentar el espíritu en la dificultad

Por su parte, el ministro del Poder Popular para la Cultura, Ernesto Villegas, en su intervención comento lo siguiente: “En circunstancias muy difíciles, nos vimos demandados para reafirmar nuestra presencia ante el mundo con ojos de futuro, como acto de rebeldía y de irreverencia. A mediados de 2019 sorprendió que Venezuela fuese noticia por convocar a un conjunto de certámenes internacionales. La historia nos viene dando la razón. No había motivo para no convocar a esos premios. Con 377 poemarios participantes provenientes de distintas nacionalidades, evaluados por un jurado multinacional, dimos cuenta de la capacidad de convocatoria que tiene Venezuela y que tiene la poesía y la cultura”,

Comentó que desde entonces han cambiado mucho las cosas, por que se está entregando este premio y simultáneamente se realiza una marcha de jóvenes celebrando el Día Mundial de la Poesía en el centro de Caracas. Es un panorama muy distinto el cuadro que vive Venezuela con respecto al momento en que hicimos la convocatoria.

“Tengo la convicción de que no habríamos podido llegar hasta aquí si no hubiera sido por la contribución decisiva que las mujeres y hombres de la cultura dieron para salir de las dificultades más grandes. De no haber sido por ese aporte no habríamos tenido la capacidad para transitar esos desiertos más grandes que los de Carora y aquellos otros en los cuales Luis Alberto Crespo conoció a Berenice, artesana que hacía vasijas de barro para cargar agua”, manifestó el ministro.

El ministro Ernesto Villegas valoró que “Somos seres que necesitamos de manera vital la poesía, el alimento del espíritu. Por algo un poeta español a quien solo objeto ser amante de las corridas de toro, porque respeto en su integridad a García Lorca, escribió aquel texto inolvidable del medio pan. Por eso entregamos este premio a Luis Alberto Crespo y con él a hombres y mujeres de la cultura venezolana y latinoamericana que han contribuido a que Venezuela salga adelante de las dificultades que se han presentado”.

Misterios de la poesía

Roberto Hernández Montoya, presidente del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos, inició su intervención valorando el título de la obra ganadora “Aquello puro”, como lo primero que le impactó. Porque comunica cantidad de cosas difíciles de resumir.

Al respecto comentó que “estos poemas cumplen con aquel cometido de la poesía que Stéphane Mallarmé definió como «dar un sentido más puro a las palabras de la tribu. Este libro conduce, pues, a ese otro instante prodigioso de la poesía: la suspensión voluntaria del descreimiento, como formuló Samuel Coleridge. Eso nos hace competentes para la ficción, como cuando uno cree en hadas o elfos. O como cuando nos abandonamos a la música o vemos el techo del Salón Elíptico, o a Miranda en La Carraca. O asumimos las ambigüedades de Las meninas de Velázquez. Si nos resistimos a suspender nuestra descreencia somos incapaces de extraviarnos en la telaraña tendida por el pintor y somos incapaces de aceptar que estamos dentro del cuadro. Igual nos pasaría si nos resistimos a la locura de Don Quijote”.

Hernández Montoya sostiene que la poesía estuvo presente desde el nacimiento de los primeros seres humanos: “Es de suponer que aquellas humanidades primarias y primigenias también tenían poesía. Alguien pronunció un canto que contó cómo Amalivaca creó el mundo, cómo Caribay presenció el vuelo de las cinco Águilas Blancas. Así aparecieron los encantamientos, que, como su nombre lo indica, se hacen con cantos. La poesía nos crea y nos cría. Y como dijo Bécquer, «mientras haya un misterio para el hombre habrá poesía». Lo demás es silencio, dijo Hamlet”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *