Por Alba Carosio
Flora Tristán (1803–1844) tiene una vigencia completa en el pensamiento crítico contemporáneo: la pensadora franco-peruana anticipó debates sobre la estructura de la desigualdad en el contexto de la Primera Revolución Industrial. Sus obras analizaron agudamente la opresión de las mujeres y de los trabajadores, sostenía que «todas las desgracias del mundo provienen del olvido y el desprecio que hasta hoy se ha hecho de los derechos naturales e imprescriptibles del ser mujer».
Su libro «Peregrinaciones de una paria» (1838) fue una denuncia valiente de las injusticias sociales y de género que vivió en su propia vida. Paria es un concepto que Flora utiliza en para representar a todas aquellas personas que vivían las injusticias, la exclusión y el olvido de la sociedad, es una experiencia de subordinación y dolor, pero sentirse paria es también una chispa que despierta rebeldía. Inaugura así un feminismo pionero, con la convicción de que la transformación social está indisolublemente ligada a la emancipación y derechos de las mujeres. Escribió: Se observa que el nivel de civilización a que han llegado diversas sociedades humanas está en proporción a la independencia de que gozan las mujeres…
Planteó la conexión inseparable entre opresiones: mostrando la «doble esclavitud» de la mujer y el obrero, y la alimentación mutua de las formas explotación: «El hombre más oprimido puede oprimir a otro ser, que es su mujer.» En su obra Paseos por Londres (1940) describe con crudeza cómo el sistema económico arrastra a las mujeres de la clase trabajadora a una precariedad extrema, arrojándolas a la servidumbre doméstica o a la degradación de la prostitución. En uno de los capítulos más estremecedores del libro, analiza a las llamadas «mujeres públicas» en las calles de Londres, su miseria, su corta esperanza de vida, erosionada por enfermedades contraídas en la mercantilización de sus cuerpos.
En 1843, cinco años antes del Manifiesto Comunista, publicó La Unión Obrera donde con una visión internacionalista y feminista, diseñó una propuesta práctica y orgánica para la emancipación global de la clase trabajadora. Propuso una organización obrera internacional financiada con el aporte de sus miembros, uno de sus objetivos sería construir establecimientos –que denomina palacios– para educar a niños y niñas entre seis y dieciocho años y recibir a los obreros enfermos, heridos y ancianos. Dedica un capítulo a las mujeres para instar a proclamar los derechos de la mujer en los mismos términos en que se declararon los derechos del hombre. Afirmó: “Eso es lo que hay que hacer, vamos a unir a las mujeres y a los obreros, de Francia, de Europa, del mundo. Y con eso vamos a crear una fuerza irresistible que va a transformar profundamente la legislación y que va a hacer de la libertad, por fin, un derecho al alcance de todos los seres humanos sin excepción” Flora recorrió Francia a pie —un esfuerzo titánico que deterioró gravemente su salud— para presentar su libro y convencer a los obreros de la urgencia de su plan, murió a consecuencia, en 1944.
Su utopía no se realizó, pero su pensamiento dejó el legado de la lucha contra la discriminación, contra la injusticia, contra los prejuicios sociales, contra todas las opresiones de manera generosa y colectiva. Honramos ese legado, en nuestra Cátedra Libre Flora Tristán de Celarg.