Al cumplirse el 257.° aniversario del natalicio del ideólogo, filósofo, inventor y maestro del Libertador, Simón «Samuel Robinson» Rodríguez, el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg) analizó la vigencia de su pensamiento político en la conferencia «La utopía concreta robinsoniana». La exposición fue conducida en la sede del Celarg en Altamira, Caracas, por el diputado y rector de la Universidad Nacional de las Comunas (Unacom), Jorge Arreaza.
El presidente del Celarg, Raúl Cazal, abrió esta cita expresando el beneplácito de abrir los espacios de esta institución al debate para estar a tono con nuestro tiempo. «Y en especial con la figura de Simón Rodríguez; todos los que nos pensamos como bolivarianos tenemos mucho que ver con el pensamiento robinsoniano», acotó Cazal.
El presidente del Celarg celebró la grata coincidencia del natalicio, al cumplirse también 21 años de la declaración de Venezuela como territorio libre de analfabetismo, certificado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

Por su parte, Arreaza abrió su exposición asegurando que, de existir una máquina del tiempo, le gustaría conocer y conversar con Simón Rodríguez, gran influyente en el pensamiento independentista de Simón Bolívar e ideólogo fundamental del patriotismo originario, de la raíz, profundamente descolonizado y con la participación popular como motor surgente.
Para demostrar tal tesis, Arreaza citó diversos textos y cartas en las que «Samuel Robinson» habla de la América independizada como un conjunto de «naciones que están establecidas pero no fundadas», huérfanas del modelo europeo al que nunca pertenecieron, y taimadamente desligadas de su origen, herencia del desarraigo heredado de la colonia que la ocupó.

En tal sentido, explicó Arreaza que la idea política de Simón Rodríguez insta a un repensar de la patria desde el suelo, desde la raíz, desde las formas organizativas de nuestros antepasados originarios, que suponga una suma de lo mejor que el paso colonial haya dejado, y una resta de lo perjudicial, de lo que no es parte de nosotros, para crear el nuevo modelo. «Es sin más su famosa frase ‘inventamos o erramos’, que pocas veces hemos sabido vislumbrar, y el célebre ‘refundar la América desde nuestro sentir local’ que citaba el comandante Hugo Chávez en su discurso», aclaró Arreaza.
Con la comuna como punto de partida físico y la invocación del bienestar colectivo desde la raíz como alma impulsora, vislumbró Arreaza la llamada «Toparquía o gobierno de lo local» propuesta por Simón Rodríguez. «Una utopía real, concreta, con lugar de asiento, que en este caso es la América descolonizada en el asiento del pensar y hacer de hombres y mujeres libres», ilustró Arreaza al citar metas específicas de la Revolución Bolivariana. Entre ellas, el Estado concebido desde la participación colectiva protagónica, la concesión de autogobierno a los pueblos indígenas, y el arraigo genuino de la funcionaria y el funcionario público con su pueblo.
«La utopía robinsoniana es hoy; está presente en el pueblo creador. Y el pueblo tiene la fórmula, que el comandante Chávez llamó ‘el poder político institucional’. Y tenemos que acompañar a ese pueblo en la consolidación de esa utopía concreta que hemos construido desde el gobierno bolivariano», concluyó Arreaza.




