Skip to main content

CELARG

Reflexionar acerca de la mirada femenina y el aporte de las realizadoras en la cinematografía nacional fue el eje central del conversatorio “Mujeres y Cine”, realizado en el Centro de Estudios Latinoamericanos y del Caribe Rómulo Gallegos (Celarg), ubicado en Altamira, Caracas.

El encuentro contó con las palabras de bienvenida de Ana Cristina Bracho, directora ejecutiva del Celarg; con las ponencias de Rosa Raydán, presidenta de la Cinemateca Nacional; y Fernando Aranguren, escritor, promotor cultural y activista por los derechos humanos; bajo la moderación de Alba Carosio.

Durante su intervención, Raydán destacó que esta cátedra representa un espacio propicio para la difusión de los aportes de las mujeres en diversas áreas del saber. En ese sentido, anunció la creación del «Cineclub feminista», un espacio que surge gracias a una alianza entre la Cinemateca Nacional y el Celarg, concebido para reflexionar sobre el cine y diversos temas sociales desde una perspectiva femenina.

En el ámbito cinematográfico, Raydán resaltó la figura de Margot Benacerraf, una creadora con «un universo personal muy profuso» que legó al país las películas «Reverón» y «Araya», historias abordadas desde una perspectiva femenina que realza la presencia, el trabajo y los roles de la mujer en la sociedad.

«Nuestro cine femenino muestra una mirada muy marcada sobre nuestro espacio en el mundo, nuestro lugar de enunciación y nuestros horizontes de sentido», afirmó. Asimismo, subrayó la importancia de valorar dicho enfoque en la gran pantalla.

Para Raydán, algunas producciones como «Oriana», «Macu, la mujer del policía» y «Pacto de sangre» dejaron reflexiones sobre el papel de la mujer en el espacio público.

Al referirse al siglo XXI, señaló que ha surgido una nueva generación de cineastas enfocada en la introspección de los personajes y la búsqueda de libertad dentro del hogar como una metáfora de lo que sucede en el exterior, tal como se aprecia en filmes como «Pelo malo».

Sobre la evolución de las películas dirigidas por mujeres en los últimos años, destacó que se ha dejado atrás el estereotipo tradicional de la mujer venezolana para dar paso a la figura de las antiheroínas: «Vemos unos personajes con matices, que tratan de jugar con lo que tienen y eso le da un carácter muy humano a estas historias».

Además, expresó su deseo de que estos temas sean abordados por todo el gremio de creadores y no exclusivamente por mujeres: «Una historia emocionante y decir lo que pasa es más que suficiente».

Por su parte, Aranguren presentó la ponencia «Una mirada crítica de las creadoras del cine venezolano», en la cual ofreció un análisis histórico sobre el surgimiento de la cinematografía realizada por mujeres en el país.

En su intervención, reconoció a Margot Benacerraf como pionera y rememoró la trayectoria de realizadoras como Fina Torres, Patricia Ortega, Franca Donda, Solveig Hoogesteijn y Mariana Rondón.

Enfatizó que la perspectiva femenina aporta un enfoque diferencial a la forma de hacer cine en el país: «Las mujeres hacen cine con una mirada femenina que siempre busca soluciones y posibilidades de transformar la realidad».

Finalmente, hizo un llamado a mantener una mirada crítica y reflexiva frente a las producciones audiovisuales hechas por mujeres; y reafirmó su compromiso con la promoción de nuevas masculinidades que aporten a la construcción de una sociedad más justa.

Alba Carosio fue la moderadora de la sesión «Mujeres y cine».

Ana Cristina Bracho, directora ejecutiva del Celarg, participó en la actividad de la Cátedra Floria Tristán.